Qué no pegar nunca en un chatbot de IA: guía de privacidad para el día a día
Pegar un contrato, una hoja de cálculo de clientes o un pantallazo con tu número de cuenta en un chatbot es rapidísimo. Deshacerlo, no. Esta guía te explica qué pasa con lo que escribes en ChatGPT, Claude o Gemini, qué tipos de información conviene no compartir nunca y cómo trabajar con datos sensibles sin renunciar a la IA.
Por Yenny Astrid Londoño MonrroyRevisado
Puntos Clave de este Análisis
- Lo que escribes en un chatbot sale de tu equipo y se guarda en los servidores del proveedor, a veces durante años.
- En las versiones gratuitas y personales, tus conversaciones pueden usarse para entrenar modelos o ser leídas por revisores humanos, según la configuración.
- Nunca pegues contraseñas, datos bancarios, documentos de identidad, historias clínicas ni datos personales de terceros.
- Anonimizar antes de pegar (cambiar nombres, cifras y lugares) resuelve la mayoría de los casos.
- Para trabajo con información de clientes o de tu empresa, usa planes empresariales con contrato de tratamiento de datos, o no uses IA externa.
En abril de 2023, ingenieros de Samsung pegaron en ChatGPT código fuente interno para pedir ayuda con errores. Unas semanas después, la empresa prohibió el uso de herramientas de IA generativa en sus equipos corporativos. No hubo un ataque ni un fallo técnico: simplemente, información confidencial había salido de la empresa con un copiar y pegar.
Ese es el riesgo más común con los chatbots. No es que la IA «te espíe», sino que lo que escribes deja de estar solo en tu equipo. Entender a dónde va te permite decidir con criterio qué compartir.
Qué pasa con lo que escribes
Cuando envías un mensaje a ChatGPT, Claude o Gemini, el texto viaja a los servidores del proveedor, donde el modelo lo procesa. A partir de ahí, intervienen tres cosas que dependen del servicio y de tu configuración.
Se guarda
Tus conversaciones quedan almacenadas para que puedas volver a ellas. Incluso cuando las borras o usas modos temporales, los proveedores suelen conservarlas unos días más por motivos de seguridad. OpenAI, por ejemplo, indica en su centro de ayuda que los chats temporales no aparecen en tu historial, no se usan para entrenar y se eliminan en un plazo de 30 días.
Puede usarse para entrenar modelos
En los planes personales, la norma general es que tus conversaciones pueden usarse para mejorar los modelos salvo que lo desactives. En agosto de 2025, Anthropic cambió sus condiciones para usuarios de Claude Free, Pro y Max: desde entonces, cada persona elige si sus chats se usan para entrenamiento, y quien lo acepta ve ampliado el plazo de conservación de esos datos a cinco años. ChatGPT tiene un interruptor equivalente en sus controles de datos.
Que un texto se use para entrenar no significa que el modelo vaya a recitarlo a otra persona, pero sí que deja de estar bajo tu control.
Puede leerlo una persona
Para mejorar la calidad, algunos proveedores envían una muestra de conversaciones a revisores humanos. El centro de privacidad de las aplicaciones de Gemini lo dice de forma explícita: pide no introducir información confidencial que no querrías que viera un revisor, y explica que las conversaciones revisadas se conservan hasta tres años, desvinculadas de tu cuenta.
Puede acabar siendo público
A mediados de 2025 se descubrió que miles de conversaciones de ChatGPT compartidas con un enlace aparecían en los resultados de Google. Las personas habían marcado una casilla que permitía que se indexaran, a menudo sin entender lo que implicaba. OpenAI retiró esa función, pero la lección sigue vigente: un enlace para compartir es una página web.
Lo que no deberías pegar nunca
Estas categorías tienen algo en común: si salen de tu control, el daño es difícil o imposible de revertir.
- Contraseñas, claves de API y códigos de verificación. Ningún uso legítimo de un chatbot las necesita. Si estás depurando código, sustitúyelas por un texto como
TU_CLAVE_AQUI. - Datos financieros. Números de tarjeta, cuentas bancarias, extractos completos, capturas de tu banca en línea.
- Documentos de identidad. Cédula, pasaporte, número de seguridad social, licencia de conducción.
- Información de salud. Historias clínicas, diagnósticos, resultados de laboratorio con tu nombre, tuyos o de otra persona.
- Datos personales de terceros. Nombres completos con teléfonos, direcciones o correos de clientes, empleados, pacientes o alumnos. Aquí no solo arriesgas tu privacidad: en muchos países puede ser un incumplimiento de la ley de protección de datos.
- Información confidencial de tu empresa. Código fuente, estrategias, contratos sin firmar, cifras no publicadas, cualquier cosa protegida por un acuerdo de confidencialidad.
- Lo que no dirías en voz alta en un espacio de coworking. Es una buena prueba rápida para todo lo demás.
Cómo usar la IA con información sensible
La alternativa no es dejar de usar la IA, sino preparar lo que le das.
1. Anonimiza antes de pegar
La mayoría de las tareas no necesitan los datos reales. Para que te ayude a redactar una respuesta a un cliente molesto, el modelo no necesita su nombre ni su número de pedido. Sustituye:
- Nombres por roles: «el cliente», «la proveedora», «Persona A».
- Cifras exactas por cifras redondeadas o proporcionales, si el resultado no depende del valor preciso.
- Empresas y lugares por descripciones genéricas: «una distribuidora mediana en una ciudad de Colombia».
- Identificadores (números de contrato, cuentas, expedientes) por marcadores como
[CONTRATO].
Después, al usar la respuesta, vuelves a poner los datos reales tú.
2. Comparte solo el fragmento necesario
Si necesitas que revise una cláusula, pega la cláusula, no el contrato entero. Si quieres una fórmula de Excel, describe las columnas y pega tres filas de ejemplo inventadas. Menos texto también suele dar respuestas más precisas (lo explicamos en Tokens y ventana de contexto).
3. Revisa los archivos antes de subirlos
Un documento puede llevar más de lo que ves: comentarios y control de cambios en Word, pestañas ocultas en una hoja de cálculo, metadatos con el nombre del autor, o capas de una imagen. Exporta una copia limpia con solo lo que quieres compartir.
4. Ajusta la configuración de tu cuenta
Dedica cinco minutos a revisar las opciones de privacidad del asistente que uses:
- Entrenamiento con tus datos. Busca la opción para que tus conversaciones no se usen para mejorar los modelos y decide conscientemente.
- Historial. Valora si necesitas guardar todas las conversaciones o te sirve el modo temporal para las delicadas.
- Enlaces compartidos. Revisa la lista de conversaciones que compartiste y elimina las que ya no necesitas.
- Conexiones con otras aplicaciones. Si conectaste el correo, el calendario o tus archivos, comprueba a qué tiene acceso y si todavía lo necesitas.
5. Para trabajo profesional, usa el plan adecuado
Si tu trabajo implica datos de clientes, pacientes o de tu empresa, los planes personales no son el lugar indicado, aunque sean de pago. Los planes para empresas y el acceso por API de los grandes proveedores incluyen compromisos contractuales de no entrenar con tus datos por defecto y acuerdos de tratamiento de datos. Si tu organización no tiene uno, pregunta antes de usar una herramienta externa con información de terceros.
Un riesgo distinto: lo que la IA lee por ti
Hasta aquí hemos hablado de lo que tú le das al chatbot. Cuando conectas un asistente a tu correo, a tus documentos o le pides que navegue por la web, aparece otro riesgo: que un texto malicioso dentro de ese contenido le dé instrucciones al modelo. Se llama prompt injection y lo explicamos en detalle en Prompt injection: el riesgo de que la IA obedezca a otros.
Lista rápida antes de pegar
Antes de enviar, pregúntate: - ¿Hay contraseñas, claves o códigos? Quítalos. - ¿Hay nombres, teléfonos, correos o documentos de otras personas? Anonimiza. - ¿Hay información que mi empresa o un cliente consideraría confidencial? Usa un plan empresarial o no la compartas. - ¿Necesita el modelo todo este texto, o basta con un fragmento? - Si este chat apareciera publicado mañana, ¿me causaría un problema?
Sigue leyendo
- Prompt injection: el riesgo de que la IA obedezca a otros: qué pasa cuando conectas la IA a tu correo o a la web.
- Cómo escribir un prompt que funcione a la primera: cómo dar contexto útil sin datos reales.
- Cómo resumir documentos largos con IA: técnicas para trabajar con informes y contratos.
- El fin de la «amnesia» en Claude: qué implica conectar tus aplicaciones a un asistente.
- En el glosario: data leakage, prompt injection y guardrails.
Fuentes
- Anthropic. Updates to Consumer Terms and Privacy Policy. Agosto de 2025.
- OpenAI. Data Controls FAQ. Centro de ayuda de OpenAI.
- Google. Gemini Apps Privacy Hub. Ayuda de Gemini.
- The Japan Times (con información de Bloomberg). Cobertura sobre la prohibición de IA generativa en Samsung. 2 de mayo de 2023.
- TechRadar. OpenAI pulls chat sharing tool after Google search privacy scare. Agosto de 2025.
Conecta con
Definiciones
- Data leakageFiltración de información que no debería estar disponible durante el entrenamiento o la evaluación de un modelo.
- Inyección de promptAtaque en el que un texto introducido en el contexto del modelo —a menudo dentro de un documento o una web— intenta anular las instrucciones del sistema y tomar el control de la tarea.
- LLMModelo entrenado con enormes cantidades de texto para predecir y generar lenguaje de forma coherente.
- GuardrailsReglas y filtros, dentro o fuera del modelo, que bloquean acciones o respuestas fuera de lo permitido.